Auriculares de traducción simultánea y otros avances tecnológicos increíbles

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Ciertas tecnologías llegan a cambiar de manera significativa el día a día de la gente, tipo las ciencias del universo de Black Mirror, serie de ficción de Netflix. Pensando en esto, preparamos una lista de seis inventos que ya están en desarrollo y que pueden ser las próximas en cambiar nuestras vidas.
Auriculares de traducción simultánea y otros avances tecnológicos increíbles
Hay, por ejemplo, diversas iniciativas con el fin de leer la mente humana. Existen nuevas soluciones de almacenamiento de datos y de comunicación entre hablantes de diferentes idiomas. Así que, a continuación echa un vistazo a estas y otras novedades que pueden transformar el futuro dentro de algunos años.
 

1. Auriculares de traducción simultánea

 
Las tecnologías de traducción simultánea son recurrentes en obras de ciencia ficción, como La Guía del autoestopista galáctico con su Pez Babel. En la vida real, el más cercano que tenemos son los Pixel Buds, teléfonos lanzados por Google el año pasado que prometen romper las barreras del idioma de una manera mucho más práctica. El dispositivo funciona en conjunto con un smartphone y el app de Google Translate para producir una traducción casi en tiempo real.

Una persona usa los auriculares y la otra sujeta el celular. El primer habla en su idioma, en voz alta, y la aplicación traduce y reproduce lo que se ha dicho en el altavoz del aparato, en la lengua seleccionada. La segunda, a su vez, responde y tiene su habla traducida en el oído del usuario de los auriculares.
 
La app de traducción de Google para Android y iPhone (iOS) ya tiene un recurso para las conversaciones, pero el ruido de fondo puede hacer que sea difícil de entender las palabras y de cuando comienzan y terminan. Con Pixel Buds, este problema es reducido, pues cada persona en la interacción tiene un micrófono y un botón para controlarlo. Además, los interlocutores no necesitan estar repasando el teléfono de un lado a otro y pueden hacer más contacto visual.
 

2. Ondas cerebrales como contraseñas

Ondas cerebrales como contraseñas
Las contraseñas con letras, números y símbolos son difíciles de recordar y relativamente fáciles de hackear. Tanto es que las soluciones biométricas de seguridad, como huellas dactilares, reconocimiento facial y escaneado de retina, son cada vez más comunes en el día a día. Estas credenciales, sin embargo, tienen una vulnerabilidad: no se pueden restablecer, ya que cada persona sólo tiene una cara, dos retinas y diez huellas digitales. Con eso en mente, investigadores en Estados Unidos están apostando por las ondas cerebrales para permitir el acceso seguro de smartphones, ordenadores y otros dispositivos.
 
Cuando alguien recibe estímulos externos, como ver una foto o escuchar una canción, su cerebro responde de una manera única, que puede medirse con sensores eléctricos conectados a la cabeza. Es un proceso automático e inconsciente. Así, una "contraseña cerebral" sería la lectura de la actividad cerebral de un individuo mientras mira una serie de imágenes. Cada uno produce ondas cerebrales distintas frente a un mismo estímulo, que se repite cada vez que sucede.
 
Para crear su contraseña, una persona sería autenticada de alguna otra forma, colocaría un tipo de casco especial con sensores y sería expuesto a una secuencia de imágenes. El patrón cerebral sería grabado y, después, para entrar en algún lugar, sería sometida de nuevo a las imágenes usando el equipo de lectura. La gran ventaja es que este es un recurso de identificación inagotable. Si hay una fuga de datos, basta con cambiar el estímulo.
 

3. Almacenamiento de datos en ADN

Almacenamiento de datos en ADN
La explosión en la producción de información digital puede, en los próximos años, llevar al mundo a un agotamiento del espacio de almacenamiento disponible. La nube no es más que espacio en otros ordenadores - no es infinita. Algunos científicos creen que la respuesta puede estar en el ADN, capaz de ahorrar una gran cantidad de datos en pequeños volúmenes. En junio, el lanzamiento estadounidense Catalog anunció avances en el desarrollo de esta tecnología y prometió hacerla económicamente viable.
 
Con US $ 9 millones en financiamiento y apoyo de las universidades de Stanford y Harvard, en EEUU, la compañía está codificando datos en moléculas de ADN de un modo rápido, barato y escalable. El mayor beneficio del almacenamiento de información en ADN es su impresionante capacidad: es posible guardar un millón de veces más datos en ADN que en un volumen igual de una memoria tradicional en flash. La durabilidad también es un punto positivo, pues el ADN tiene vida más larga que los medios convencionales.
 
Sin embargo, el tiempo de acceso de los datos sigue siendo un obstáculo. Lleva unas horas, así que no es algo instantáneo. En principio, por lo tanto, Catalog tiene como objetivo el mercado de archivo a largo plazo. Casos en los que la información debe ser guardada con alta seguridad, pero no necesita ser accedida con frecuencia o velocidad.
 

4. Red que conecta cerebros

Red que conecta cerebros
La comunicación entre cerebros ya es una realidad, gracias a herramientas desarrolladas por físicos y neurocientistas en los últimos años. Por ejemplo, los electroencefalogramas (EEGs, por sus siglas en inglés) registran la actividad eléctrica cerebral, mientras que la estimulación magnética transcraneal (TMS) puede transmitir información al cerebro. Investigadores de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, utilizaron estos equipos para crear una red llamada BrainNet, que conecta las mentes de un pequeño grupo para jugar una especie de Tetris colaborativo.
 
Juntos, el EEG y el TMS hacen posible el envío y la recepción de señales directamente a través de los cerebros. De acuerdo con los científicos, la red creada puede ser ampliada fácilmente y está limitada sólo por la disponibilidad de esas máquinas. Ellos afirman que los resultados de la investigación plantean la posibilidad de futuras interfaces cerebro-a-cerebro que permitirían la solución cooperativa de problemas por humanos a través de una "red social" de cerebros conectados, incluso a escala global, por Internet.
 

5. Reconstrucción de imágenes por lectura cerebral

 
Parece que la lectura de mentes es un deseo bastante presente en el desarrollo tecnológico, pues esta es otra tentativa de ponerla en práctica. Los avances recientes en el campo de la inteligencia artificial demuestran la capacidad de los ordenadores para decodificar pensamientos, reconstruir la memoria y hasta los vídeos mientras están asistidos. Un equipo de científicos de la Universidad de Kyoto, en Japón, creó un método llamado "reconstrucción profunda de imágenes".

La técnica utiliza un algoritmo de reconstrucción capaz de decodificar la jerarquía de informaciones visuales complejas a partir de la actividad cerebral de una persona. El algoritmo aún optimiza los píxeles de la imagen decodificada, en asociación con una red neuronal profunda de múltiples capas que simula el proceso que ocurre cuando un cerebro humano observa una imagen.
 
Por supuesto, las reconstrucciones no son perfectas, esta tecnología todavía está en etapas iniciales. Pero la invención indica enormes posibilidades para el futuro. Un día, por ejemplo, los investigadores pueden encontrar una foto en particular en línea sólo con el recuerdo del usuario. Además, los pacientes con trastornos de habla podrían comunicarse con los demás de manera más fácil.
 

6. Embriones artificiales

Embriones artificiales
Los embriólogos de la Universidad de Cambridge, en el Reino Unido, cultivaron embriones de ratas usando sólo células madre, sin óvulo o esperma. El descubrimiento, que sorprendió a los investigadores, redefine cómo la vida puede ser creada. Cuidadosamente colocadas en un marco tridimensional, las células comenzaron a comunicarse y organizarse en la forma de un embrión de ratón con varios días de vida.
 
Estos embriones sintéticos probablemente no podrían desarrollarse y convertirse en ratas, pero dan una pista de que una vida puede crecer sin ningún cigoto. El objetivo mismo, sin embargo, es estudiar cómo las células de un embrión inicial adquieren sus funciones especializadas. El siguiente paso es hacer la experiencia con células madre humanas, pero eso impone cuestiones éticas. Los embriones humanos sintéticos serían un hermoso avance para los científicos, permitiendo estudios detallados del inicio del desarrollo de la vida.

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