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Microsoft acaba de desvelar su última sorpresa para Windows 7: un modo de compatibilidad con Windows XP que, por su funcionamiento, le permitirá ejecutar prácticamente el 100% de los programas desarrollados o compatibles con XP. ¿Cómo? Muy sencillo, añadiendo una máquina virtual de Windows XP ejecutándose encima del sistema operativo. En cristiano, un Windows dentro de otro Windows.
 
Windows 7 incluirá un Windows XP virtual
Esta funcionalidad no vendrá por defecto, sino que se ofrecerá como una descarga opcional (como los Live Essentials) sin coste añadido para las versiones profesionales de Windows 7: Professional, Enterprise y Ultimate. En la descarga se incluye el propio programa basado en Virtual PC, una copia de Windows XP SP3 con su licencia, sin incrementar el precio de Windows 7. Vamos, un dos por uno.
 
En las versiones para usuarios domésticos, Home Premium, Home Basic y Starter, todavía no se sabe si será posible tener esta funcionalidad previo pago, o si, lo más probable, no será posible de ninguna manera. Es lógico en el sentido de que las empresas son las más propensas a tener software antiguo, pero por el otro lado eso implica que las versiones más básicas tendrán una cartera de aplicaciones compatibles mucho más reducida.

Windows XP Virtual en 7
 
El funcionamiento de este Windows XP Mode (o Virtual Windows XP) se asemeja mucho a cualquier máquina virtual comercial (VMWare, VirtualBox, etc…), con la notable ventaja de que las ventanas se pueden tratar como si fueran nativas. Siguiendo el estilo que popularizó Parallels en Mac, las ventanas virtualizadas aparecerían en la barra de tareas con sus iconos y miniaturas, y salvo por el estilo de las ventanas (tipo XP en vez de transparentes), serían indistinguibles de las ventanas nativas normales.
 
Sin duda, es una mejora muy buena que puede aliviar el desarrollo de Windows 7, soltar todo el lastre de retrocompatibilidad que venían añadiendo desde MS-DOS y desarrollar por fin un SO que esté centrado 100% en el hardware del mañana. Un aplauso para Microsoft por esta decisión, que sería perfecta sino fuera por un pero: es tan básico que debería aplicarse a todas las versiones, sobre todo a la Home Premium. Añadir retrocompatibilidad solo a los productos más caros no es la idea más óptima.
 
A primera vista, un pero muy grande es que su ejecución no es transparente al usuario, que debe lidiar con, por ejemplo, cuántos recursos asigna a la máquina virtual. Está bien que el usuario (sobre todo el empresarial) pueda decidir los parámetros, pero el producto en sí debería haberse integrado mucho más. Un ejemplo a seguir fue la transición que realizó Apple hacia los procesadores Intel: el sistema Rossetta simplemente saltaba si la aplicación era para PowerPC, el usuario no debía hacer nada y ni siquiera se enteraba de lo que estaba pasando. Con este Windows XP Mode, Microsoft está regalando una máquina virtual con XP, nada más. Se agradece esa licencia extra, pero podría haberse implementado mejor.

Windows XP Mode
 
 

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